Para el futuro hay que tener optimismo

Mari Martín es uno de los nombres inevitables a la hora de abordar el día a día de la zona comercial de Mesa y López. Su negocio, Albert Joyeros, lleva más de dos décadas instalado en la calle Néstor de la Torre, aguantando a las duras y las maduras.

En un sector singular, como el de la joyería, Mari se muestra orgullosa justo de lo que más le distingue como empresaria: el trato personalizado que dedica siempre a su clientela. Mujer decidida y de carácter, acepta una entrevista con nuestra web, a la que responde amable y cordial, sin dejar de atender los detalles de un comercio que, como ella, vive con intensidad el día a día.

¿Cómo fueron los inicios de Albert Joyeros en la zona Mesa y López?

Empezamos con mucha ilusión: vimos que la joyería que había aquí era muy clásica. Apostamos por la innovación, por algo diferente. Cuando empezamos con el oro blanco, por ejemplo, que aquí no era muy usual, creo que no nos equivocamos… aunque teníamos ciertos temores.

Su negocio destaca por un trato personalizado, una atención especial a cada cliente y la exclusividad de sus productos. ¿Cómo afronta la digitalización a la que se ha acostumbrado el público en general? En su caso, al final es inevitable acudir en persona al comercio?

Sí, es cierto que el trato es lo que nos distingue. Y tenemos todo tipo de clientes: desde empresarios o políticos hasta empleados de todo tipo. Gente local, mauritanos, marroquíes…. ¿Turistas? ¡Eso es una mentira! En particular, con el tema de los guiris y los cruceros, en 22 años que llevamos aquí no hemos vendido a los guiris ni una pulsera de veinte euros. Creemos que el crucero es una mentira.

En cuanto a la digitalización, tenemos todo tipo de productos, con un rango de precios muy variado. Evidentemente, nuestro sector exige un trato personalizado, como el que damos nosotros, pero este negocio tiene que estar en las redes. Te da pie para que la gente vea lo que tienes. Aunque repito que en este sector no se hace venta online.

Y nuestro cliente es el habitual, el que nos conoce de toda la vida, o llega por referencias cercanas. Eso sí, las redes han hecho que estos clientes nos llamen porque han visto algo que les gusta, para hacer una reserva o porque les ha sorprendido una novedad que hemos publicado.

Mari Martín al frende de Albert Joyeros en Zona Mesa y López

Lo que tenemos es un escaparate digital, y esto es un juego. Mucha gente cree que por estar en las redes vas a vender el doble, y no se trata de eso. Más bien es una necesidad enseñar lo que haces, y lo hacemos con dedicación. El cliente potencial de verdad es que el pasa por la puerta y entra, aunque sólo sea para mirar. En el trato personal es donde se garantiza el 80% de la venta, y en eso somos especialistas. A mi me han llegado a decir que se sienten personas y no clientes. Y eso es lo que queremos.

¿Su cliente tipo es hombre o mujer?

¡Las mujeres son las que compran! El hombre lo hace en fechas puntuales, en ocasiones especiales, y los chicos más jóvenes… ¡están muy despistados con esto! Aunque a veces pasan porque han visto algo en el escaparate que su pareja les ha comentado que les gusta, y vienen con la idea más claras. Pero, en general, es la mujer la que compra.

“Aquí la que compra es la mujer, el hombre sólo lo hace en ocasiones especiales”

“Hay demasiados centros comerciales, esto no lo he visto en ninguna otra ciudad”

¿Considera que en la isla de Gran Canaria existe una excesiva oferta comercial?

Hay muchísima oferta y sobran centros comerciales. No conozco ninguna otra ciudad donde existan tantos centros comerciales en un espacio reducido. Y es una pena, porque muchos son cerrados y tenemos un clima estupendo, que nos permite estar al aire libre prácticamente todo el año. Esto no es normal. A veces esto parece una ciudad fantasma. Inventos, los justos, por favor.

Los grandes comercios de Canarias reclaman liberalizar la apertura del sector. ¿Cuál es su opinión?

Pues que estamos totalmente en desacuerdo con la liberalización. Al pequeño comercio es lo que le acaba de rematar. En otros lugares con renta más alta y precios más altos se reducen las jornadas y se vende lo mismo. En cinco días o en siete, en realidad, se vende lo mismo. Si obligas a abrir al pequeño comercio tiene que contratar a más gente, los propios dueños le tienen que echar más horas y no vendes más. Lo ves los domingos o en fechas como la Navidad.

Interior de Albert Joyeros en zona Mesa y López

Por su experiencia, y por lo específico de su sector, ¿cómo ha afrontado y afronta Albert Joyeros el último año con la pandemia de la covid-19?

Pues en el confinamiento estábamos cerrados, claro, pero aguantamos el tirón. El negocio está bien llevado, hemos tenido mucha precaución y mantenemos dos empleados. Cumplimos con todos los pagos y la cuentas están saneadas, pero hemos ido despacio y asumiendo lo de rascarnos el bolsillo. Hemos tenido que dedicar mucho esfuerzo a esto. Con la crisis estaba en el punto de no tener miedo, de evitar esa sensación, porque el miedo te debilita. Pero es cierto que con esto tenemos que reflexionar sobre muchas cosas. Mis clientes han respondido pero ahora sí que veo a la gente con temor.

Lo cierto es que tenemos que aprender a vivir con esta situación. Si no, la economía se nos va. Y el turismo también es importante para todos aquí, directamente o indirectamente. Veremos que pasa con la temporada de invierno: dos años seguidos sin la temporada fuerte puede ser muy complicado. Tenemos a muchos clientes en ese sector, y esto es una cadena.

“La liberalización del sector es lo que falta para rematar al pequeño comercio. Y al final se vende lo mismo en cinco días que en siete”.

“Tenemos que aprender a vivir con la situación actual, si no, la economía se nos va”

“La peatonalización esta bien, pero que sea bueno para los comercios es otra cosa”

¿Qué percepción tiene de toda la reforma urbanística que se ha ejecutado en el entorno? ¿Cómo cree que la ha aceptado el público?

Está bien, pero, ¿el objetivo cuál es? La realidad es que lo que ocurre cuando no hay coches es que bajan las ventas. Aplique usted la peatonalización en la calle Serrano en Madrid, y verá lo que ocurre. ¿Qué es lo que se quiere con esto? En Ruiz de Alda, por ejemplo, sólo hay restaurantes, pero ya no hay tiendas.

El público creo que lo ha acogido bien, pero que sea bueno para los comercios es otra cosa. Si miramos lo que hay en Mesa y López o Triana son, en general, tiendas de grandes cadenas. El resto de tiendas no tienen el espacio que deberían. No se si todo esto es bueno para el pequeño y mediano comercio.

¿Cree que esta zona comercial, con más preferencia para los peatones y con el paso de la metroguagua, puede tener un mayor desarrollo en el futuro?

La zona peatonal da para lo que da. No te da más clientela. Una cosa es el cliente de paso, el que pasea, y otra el que viene a comprar y lo que quiere es comodidad, poder aparcar o pasar con el coche por la puerta. En cuanto a la metroguagaua, la verdad es que no estoy muy al tanto, sólo se que se ha invertido mucho.

Lo que sí hay que decir es que en los dos años de obras para la peatonalización se ha perdido un 20% del negocio en la zona: la gente no quería venir porque esto estaba como estaba. Ahora tenemos que ver si la gente que hemos perdido la volvemos a recuperar con el tiempo.

¿Qué importancia cree que tiene la actividad de la asociación Zona Mesa y López en el presente y en el futuro inmediato?

Tener una asociación siempre es bueno. Cuando surgen problemas, tienes una reivindicación, es importante. No es lo mismo estar sólo que ir juntos. La unión hace la fuerza. Y la asociación siempre tiene una relación con las instituciones y con los responsables públicos. Te acerca a ellos, y te permite mantener un contacto para, al menos, poder comunicar los problemas y lo que está pasando con tu actividad.

¿Qué mensaje optimista para el futuro lanzaría a asociados y público?

¡Para el futuro hay que tener optimismo total! Creo que no llegaremos a los niveles que teníamos en 2007, aunque los picos tampoco son buenos. Es mejor mantener una línea más estable, y eso creo que lo podemos conseguir poco a poco. De cualquier forma, hay que trabajar mucho, echarle doce o catorce horas al día. Como hemos hecho desde que empezamos.