Babón es el nombre de un comercio que, por sí solo, evoca muchos recuerdos y experiencias en varias generaciones de clientes en Zona Mesa y López. Este negocio que hoy vive una exitosa reconversión fue la papelería en la que muchos estudiantes en Las Palmas de Gran Canaria resolvían sus necesidades de material, aquella tienda plena de colores y pantones de mil y un rotuladores y una librería de recurso muy socorrida.

Hoy regenta la firma Celsa Babón, que conviene en esas buenas sensaciones que a menudo despierta la marca entre el público. Hoy, defiende la necesidad de la evolución en el pequeño y mediano comercio y cuenta cómo han podido surfear la crisis de la pandemia «con un producto muy COVID». Algo que Babón ha hecho no sin antes sumergirse de lleno en una labor solidaria para apoyar al personal sanitario en los momentos más difíciles.

Babón es sin duda uno de los comercios históricos en Zona Mesa y López y en Las Palmas de Gran Canaria. Hoy, cuando ya es una firma centrada en el Diseño y la Impresión Digital, ¿Percibe ese cariño o esa nostalgia en su público?

Sí, el nombre de Babón despierta mucha nostalgia y mucho cariño. ¡Y todavía seguimos recibiendo llamadas para servicios de papelería! Tenemos que contar que nuestra actividad es el Diseño y la Impresión Digital. Como consecuencia de toda la evolución del mercado y la potencia de los medios digitales el sector de origen ha ido menguando y nosotros hemos evolucionado por aquí, casi de forma natural. Pero la verdad es que sí, que se percibe mucho cariño.

¿Cómo comenzó Babón? ¿Se sienten un comercio icónico?

Babón nació en los años 50 en Guinea Ecuatorial. Fue mi abuelo el que funda allí el negocio y se restablece en la ciudad de Las Palmas en 1961 después de la independencia de la colonia española. Hace poco estuvimos mi hermana y yo por ahí, para ver cómo es el lugar en el que empezó todo.

El negocio se remonta a esa época, y aquí suma cincuenta años, en lo que es la tercera generación de empresarios. En efecto, tenemos la percepción de que nos tratan como un comercio importante en la historia de la ciudad y la zona. Desde la misma ubicación, que nos ha permitido atender a bastantes perfiles diferentes de clientes, la actividad ha sido importante. Antes, la gente que estudiaba arquitectura venía por aquí; O el perfil del pintor, por ejemplo, que buscaba aquí lo que necesitaba. Luego, tenemos un material que despierta nostalgia y que te traslada a la infancia.

Hoy, la tecnología ha hecho cambiar mucho la papelería técnica, que se ha convertido prácticamente en tiendas de regalo. Los nuevos establecimientos orientales, que tienen de todo, o los centros comerciales, también han influido en los cambios. Pero en fin, es el devenir, la evolución de la sociedad y los nuevos hábitos de consumo lo que hace que las cosas cambien.

Celsa_Nati_babón en Zona Mesa y López (500x500)

¿Cuándo se produce la reconversión del negocio?

Centrados en Diseño e Impresión Digital estamos desde 2014, que fue el año en el que ya vimos cómo se había producido un cambio brutal en el sector tradicional. En concreto, desde 2008, con el desarrollo tecnológico, el cambio de los colegios y la incorporación de tablets, por ejemplo. Decidimos un poco aliarnos con todo eso, con el enemigo. Y vimos que tenía futuro. Apostamos cien por cien por la digitalización, buscando, eso sí, los valores diferenciales para distinguirnos de lo que existía en la isla. Aunque seguimos manteniendo un público para copistería.

Parte del equipo que tenemos ha crecido profesionalmente con nosotros. Es un equipo muy comprometido que vive la marca a pesar de las dificultades. Decidimos apostar fuerte por la innovación de toda nuestra maquinaria de impresión, por el diseño para darle un valor diferencial a lo que sabíamos hacer que era imprimir y sobre todo intentar buscar un producto actual trasladable a nuestro concepto tienda-taller. También empezamos con Babón Plus. Nos mantuvimos firmes en la decisión de evolucionar. Nos hemos metido en muchos temas, no sólo de impresión abordando tarjetas, invitaciones de boda, empleando efectos de impresión y consiguiendo acabados increíbles con materiales que van allá del papel. Sin olvidar los grandes trabajos de cartelería, vinilos y señalización.

Nuestro secreto también ha sido ir a tiradas cortas, prestando un servicio casi de barrio muy personalizado. Incluso echando una mano a los negocios de la zona en sus necesidades de logos, imagen o comunicación. Nos ha funcionando bastante bien.

«Nos hemos mantenido firmes en la decisión de evolucionar»

«El nombre de Babón despierta mucha nostalgia y cariño»

Ha mencionado Babón Plus: ¿Cómo define esta iniciativa?

Babón Plus es el nuevo Babón. Hemos cambiado, el negocio, y nosotros con él. Tenemos una herramienta digital muy potente, pero no podemos olvidarnos de lo tangible: tocar, oler los materiales, todo ese encanto de la papelería. Eso nos guía a la hora de diseñar una tarjeta de visita o un logo corpóreo. Sin duda se trata de convertirnos en el referente de zona para dar servicio en el sector. Nuestro nicho son autónomos, medianas y pequeñas empresas, comercios del entorno, los restaurantes y hoteles urbanos … que quieran tener una imagen acorde con lo que son.

¿Cómo ha vivido Babón la crisis?

Ha sido duro. Llegué al negocio familiar, en un momento de inestabilidad y de gran incertidumbre. No sólo nos amenazaba la crisis coyuntural que se vivía a nivel mundial en 2008, sino además una profunda crisis de sector muy maduro y azotado por las nuevas tecnologías (smartphones y oficinas inteligentes con sistemas de gestión comunicadas en red…). El libro electrónico o la prensa digital, eran un hecho y reflejaban claros cambios en nuestros hábitos de compra. Irrumpían con fuerza nuevas formas de comunicarnos y relacionarnos.

También ha sido muy difícil en lo personal, perdimos a nuestro líder de equipo Manuel Barón, también mi pareja y compañero en este proyecto, hace año y medio, aunque no directamente por la covid-19. Él fue el que nos ayudó a sacar Babón Plus: entre los dos sacamos esto adelante con el apoyo incondicional de todo el equipo de trabajo. Por su apellido, hasta parecíamos predestinados a estar juntos: Barón y Babón. Con una visión desde fuera, más allá del contexto familiar, me aportó muchas cosas. Una cabeza muy creativa y abierta con grandes dotes de liderazgo. Por ejemplo, nos organizó el trabajo durante todo el comienzo de la pandemia.

El cierre fue traumático, pero nos habíamos digitalizado, habíamos hecho los deberes. Y seguimos atendiendo a los clientes con un trato personal, como nos gustaba. Estuvimos desarrollando una labor solidaria, también con viseras, sirviendo pedidos para el HPS o para las ambulancias. Esto era también muy de Manuel. El tema era no parar. Aunque tuviéramos que repartir el material con nuestro propio coche. Se trataba de apoyar al cuerpo sanitario como fuera y dar servicio a nuestros clientes de zona. Ese objetivo nos mantuvo unidos, no sólo como empresa. Me quedo con eso de la pandemia, y con la calidad humana del equipo.

Equipo_babón en Zona Mesa y López (500x500)

¿Y cómo ha sido la reactivación? ¿Cómo se han podido adaptar a eso que se ha llamado nueva normalidad, con todos los cambios que ha acelerado la pandemia?

Tuvimos la suerte de tener un producto «muy covid». Por ejemplo, teníamos el diseño de toda la señalética en medidas de seguridad y prevención, distancias de seguridad o vinilos en el suelo. Funcionó muy bien desde el principio, enseguida se corrió la voz. Adaptamos todo a la imagen de marca de cada cliente. Eso también nos permitió acceder a establecimientos turísticos. Y también regresar al mundo de los colegios. Estuvimos haciendo un trabajo estupendo con el Heidelberg para desarrollar la señalética en el entorno de las burbujas. Todo eso nos dio visibilidad, y ahora estamos en un momento en el que tenemos un buen reconocimiento de marca.

Además, contaban con la fuerza del nombre. ¿Ha sido importante?

Sí, claro. Eso es mérito de mi padre, que llevó a la empresa a su punto más álgido, cuidando mucho a su clientela. Con la palabra servicio por delante, y con una cara amable siempre. Ahora valoro mucho todo ese prestigio y la percepción que tiene la gente de nosotros.

¿Se han sentido importantes en Zona Mesa y López, con esta evolución que han llevado a la práctica en estos años?

Todos somos importantes. Creo que sí que lo hemos sido, por nuestras características. La zona ya venía azotada durante mucho tiempo por el tema de las obras. Ha sido muy costoso mantener el alquiler de un local o, sobre todo, acceder a los comercios. Han sido años muy duros, que al final han coincido con la pandemia. Ver cómo abren y cierran establecimientos, pues no ha sido agradable. Quien ha permanecido abierto hoy sin ser franquicia, bajo mi punto de vista, tiene un gran valor.

En lo que atañe a las obras, ¿cómo valora la remodelación que se ha hecho?

Se ha ganado en espacio en las ramblas y apetece pasear. El problema que seguimos viendo, y nosotros lo sufrimos, es el de dónde dejar el coche. Y ahí los centros comerciales nos tienen ganada la partida. El tema del parking sigue siendo muy complicado. Espero que esa energía y ese buen rollo que parece que ahora tiene la rambla se impregne en el resto de la zona. El tema de la Metroguagua puede ser fundamental para evitar el coche. Pero aparcar sigue siendo un problema. Está por ver cómo cambiará nuestra manera de movernos por la ciudad, y como influye en la zona comercial en el futuro.

«El cierre fue muy duro pero nos habíamos digitalizado, habíamos hecho los deberes, y seguimos atendiendo a los clientes con un trato personal a través de nuestros canales telemáticos»

«Con las obras se ha ganado en espacio en las ramblas y apetece pasear. El problema que seguimos viendo, y nosotros lo sufrimos, es el de dónde dejar el coche»

¿Qué opina de la tarea que desarrolla Zona Mesa y López? ¿Qué importancia tienen las asociaciones empresariales en la actualidad, en lo que respecta al pequeño y mediano comercio?

Yo soy muy de ir en grupo a hacer fuerza. Es fundamental: además, cada zona es un mundo. Mesa y López no tiene nada que ver con Vegueta o Triana. Para poder tener voz para los asuntos que nos afectan a todos es fundamental estar organizados, y que alguien lidere cuáles son nuestros intereses. Y que eso se eleve de manera ordenada. Creo mucho en este tipo de colectivos, no sólo para conseguir mejorar las aceras o el entorno, también para hacer piña y para hacer comunidad. Como elemento de promoción la asociación también es importante para la comunicación de la zona. Ahora se ve que está evolucionando y utilizando nuevas herramientas digitales de marketing, tienen una web nueva fantástica. Potencia mucho las redes sociales y se ve que hay detrás un buen plan de renovación y embellecimiento de la zona. Creo que está haciendo muy bien las cosas.

¿La digitalización es transformarse para vender online?

Creo que es bueno tener tus herramientas digitales para ponérselo fácil a un cliente que no se quiera mover. Pero es importante que la experiencia de compra no se pierda. Conservar la línea que separa las dos opciones es algo muy delicado, pero debemos mantener ambas posibilidades para el cliente. El equilibrio es fundamental. El comercio, desde mi punto de vista, irá especializándose cada vez más en los suyo. Eso le permitirá seguir teniendo un cliente que disfruta de la atención en persona, de ir a la tienda. También es cierto que la digitalización no es solo vender online. La gente ahora alarga el proceso de compra: primero mira por internet, luego se pasa y ve el producto y luego compra o no.

En nuestro caso, no queríamos seguir por nostalgia: teníamos que continuar prestando servicio, en una zona en donde todo el mundo se conoce, todo el mundo entra pero sin descuidar los nuevos canales digitales para contactar con nuevos clientes con nuevos hábitos de consumo de perfil más digital. Tenemos que pensar que ésta sigue siendo nuestra época.

Babón Plus está ya consolidado en el sector después de mucho esfuerzo, visión de negocio y trabajo duro aportando a nuestros clientes el plus que acompaña nuestra marca ,y llevando la comunicación impresa al alcance de todos.