“Hoy, una asociación empresarial es de gran utilidad: en estos tiempos se ha visto que la unión hace la fuerza”

“Se ha demostrado que la administración poco entiende de la lucha diaria que exige el sector de la restauración”

“La clientela nos ha dado una respuesta muy positiva, su aceptación de las medidas ha sido ejemplar”

El Grupo M & M Restauración acumula ya más de dos décadas de actividad en Las Palmas de Gran Canaria. Sus establecimientos (El Churrasco Restaurante y cafeterías Café Regina) han destacado por su cuidada atención al cliente, un servicio de calidad y un producto de primer nivel, amparado en un suministro de materias primas que garantizan las expectativas de la clientela más exigente. Esta verdadera cadena de servicio es, desde luego, un aval que se diría destinado al éxito.

Pero el éxito no se garantiza sin una visión empresarial a la altura. Mario Gil, CEO del grupo, es una voz autorizada y reconocida para evaluar la realidad actual del sector en el que ha destacado dentro y fuera de la isla.

¿Cómo puede afrontar la restauración el panorama que deja la crisis sanitaria de la COVID-19?

El estigma de los establecimientos poco seguros no está justificado, ya que disponemos de diferentes fórmulas según las que se pueden regular medidas como el distanciamiento de mesas, el control de temperatura de los comensales y empleados, y el resto de medidas que sugiere tanto el Gobierno como las asociaciones de hostelería. Dichas prácticas estarían bien identificadas conforme a una normativa auto-regulable por cada local.

Mario Gil en Café Regina CEO del grupo M&M restauración en Zona Mesa y López

¿Es la restauración el sector más afectado por la pandemia? ¿Cómo se ha podido sobrevivir en un contexto de confinamiento, aperturas con aforo y horarios limitados o continuos cambios de fase y medidas?

Está claro que todos los sectores se han visto envueltos en este receso, puesto que vivimos en una economía de escala en la cual si algún engranaje falla, la máquina se ralentiza frenando la rotación económica en todos los niveles. Pero sí, es cierto que ha tenido un impacto muy directo en todo el gremio de la hostelería.

¿Es justificado ese estigma de establecimientos poco seguros en el interior que se ha colgado durante la pandemia? ¿Cómo se ha trabajado en el apartado de la seguridad y prevención sanitaria?

Hemos seguido todas las normativas dictadas por el Gobierno y las instituciones sanitarias, y nos mantenemos en continua adaptación a las directrices y medidas higiénico-sanitarias que surgen día a día. Seguimos apostando por un servicio de calidad, si bien los altibajos y cambios en la reglamentación de los horarios de apertura, acotamiento de aforo, delimitaciones en nuestros propios espacios… hacen mella en la presencia de cara al cliente y en la fuerza de los grupos de trabajo de nuestros empleados. Y a pesar de la imperiosa adaptabilidad, es muy difícil de sobrellevar estos cambios con márgenes de tiempo tan escasos.

En general, ¿han encontrado colaboración del público, ha sido difícil el trato con la audiencia? ¿La clientela es consciente de lo que se juega el local con el cumplimiento de las medidas?

Nuestra clientela ha logrado ir de la mano de esta nueva normativa, ateniéndose a una disciplina importante. Ha habido en un principio un gran desconocimiento de las pautas a seguir, pero su recepción y el aprendizaje por parte del cliente ha sido ejemplar. El resultado ha sido el de una respuesta muy positiva, ordenada y responsable de prácticamente todo nuestro público. Además, los clientes también tienen en consideración que los establecimientos también están expuestos a multas y sanciones, por lo que la colaboración por ambas partes, cliente-camarero, ha sido siempre mutua.

¿No cree que la crisis también ha impuesto la innovación en el sector? ¿Se han dado verdaderos saltos que puedan acelerar un sector más adaptado al aire libre, a las reservas por imperativo o incluso al servicio a domicilio o el take away?

Por supuesto: la crisis ha despertado un interés de muchos jóvenes con talento que han tenido oportunidad de acceder a locales en los que en otras épocas hubiera sido muy difícil posicionarse, con lo que ha resultado ser una “revolución gastronómica” entre esos emprendedores que no hubieran tenido tantas posibilidades a nivel de estructura, tomando el testigo de los que desgraciadamente están claudicando, con una oferta gastronómica muy interesante y con buena respuesta del público. Por otra parte, todos los locales que están adaptados con terrazas y que han demostrado sus argumentos gastronómicos han aumentado sus ventas, con lo que se ha potenciado el modelo de local con espacio al aire libre de forma exponencial.

Por otra parte, la cultura del take away ha revolucionado el mercado de la restauración: centros de producción con un amplio abanico de estilos donde el modelo de servicio “para llevar” abarata costes y simplifica la cadena de servicios. Ahora, definitivamente, ha despegado este segmento por propia demanda de la sociedad durante esta crisis.

Mario Gil en El Churrasco Restaurante CEO del grupo M&M restauración en Zona Mesa y López

¿Qué planteamientos considera más oportunos para el futuro inmediato en la Restauración? ¿Cree que también se ha producido un cambio en las preferencias del público?

Debemos trabajar al máximo de cara a la seguridad y confort de nuestro cliente, y para ello la disciplina sanitaria es vital para un público que ahora, más que nunca, valora y premia a los restauradores que cumplen. Y en nuestro caso, dentro de una filosofía de la calidad del producto y excelencia en el servicio no podemos minusvalorar todos estos aspectos sanitarios tan esenciales en la actualidad.

Las Palmas de Gran Canaria cuenta con un clima que permite comer al aire libre durante buena parte del año ¿es éste un factor a aprovechar aún en mayor medida? ¿Se puede hacer, en conciliación con el derecho al descanso de los vecinos?

Está claro que vivimos en un entorno en el que el clima marca la tendencia de ocio, y por supuesto que las terrazas a día de hoy son un reclamo imprescindible. Tanto vecinos como empresarios de la hostelería están “condenados” a convivir en armonía.

¿Cómo evalúa el papel de la administración a la hora de regular las medidas que afectan al sector en plena pandemia?

Se ha demostrado que la Administración poco entiende de la lucha diaria que afronta el sector de la hostelería día a día, en donde mantener un equipo de trabajo estable, una clientela fiel, y una continuidad comercial representa un esfuerzo titánico.

¿Cree que la crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar el asociacionismo en el sector? ¿Es más necesario que nunca actuar como un colectivo a la hora de demandar medidas o ayudas?

Desde luego, como reza el dicho, “la unión hace la fuerza”. Y esto se ha visto reflejado en las diferentes asociaciones empresariales que han cogido mucha fuerza en estos tiempos, y la razón es que han sido de gran utilidad: a nivel informativo tanto hacia el asociado como hacia el consumidor, como interlocutor con las autoridades en la tarea de consensuar acciones y medidas, y como organismo de asesoramiento y amparo a los emprendedores. Todo suma y ayuda a desarrollar el panorama comercial de una ciudad. Y con ello aprovechamos para agradecer en nombre de todo nuestro equipo y el mío propio la extensa labor de la Asociación Comercial Zona Mesa y López.