Todo producto puesto a la venta como rebaja procederá de existencias de temporada o en caso de reposición, mantendrán las características y cualidades existentes.
        Todo producto que se oferte en temporada de rebajas cumplirá exhaustivamente la reglamentación de etiquetado y control de calidad.
        Las reducciones de precios deberán consignarse exhibiendo junto al precio habitual, el precio rebajado, tanto en el escaparate como en la etiqueta, en el interior del establecimiento y en la publicidad.
        No se pondrán a la venta como rebajas, productos con defectos o irregularidades. Estos deberán ser ofertados como saldos o liquidaciones.
        No se aplicará nunca recargo alguno por utilizar, como forma de pago, las tarjetas de crédito en rebajas, si el establecimiento tiene ofertado este servicio en ventas normales.
        La devolución del importe del producto siempre lo determinará el comercio.
        Se entregará siempre factura o ticket de compra y se sellarán las garantías de los electrodomésticos de las líneas blanca o marrón.
        Los artículos no rebajados deben estar separados y diferenciados de los rebajados para evitar confusiones.
        Para que pueda tener lugar una liquidación, será preciso que, con 30 días de antelación se comunique dicha decisión a la Consejería competente en materia de comercio, precisando la causa de la misma.